El puerto de Ribadesella

Embarcaciones pesqueras

El puerto riosellano, que durante siglos fue uno de los mejores puertos de abrigo del Cantábrico por estar dentro de la ría, existía ya como portus en la Alta Edad Media y fue mejorado a partir de 1270, cuando se realizó el primer trazado urbano de la villa, que entonces sólo abarcaba los barrios de la Aguda, la Atalaya, la plaza de la iglesia y el Portiellu, una configuración urbana que duró hasta el siglo XVIII. Una de las principales actividades portuarias medievales, la industria ballenera, tenía su centro en la playa, donde se descuartizaba a los cetáceos y se fundía su grasa para elaborar aceite de alumbrado. Otro negocio medieval era el de la importación y distribución de la sal, pues a mediados del siglo XIV Ribadesella obtuvo junto con Llanes, Avilés y Luarca el permiso real de alfolí, que quedó controlado por la nobleza y el clero.

Antiguo puente de hierro

En 1781 Carlos III recibía a una comisión de enviados del Ayuntamiento y del Gremio de Mareantes, una poderosa organización gremial, que pedían a la corona la mejora del puerto y ofrecían 10.000 reales anuales para las obras. El rey concedió 100.000 reales y con grandes dificultades, debidas a las injerencias de quienes defendían la prioridad del puerto de Gijón, se ejecutaron las obras a cargo de nuevos impuestos en el consumo de vino, carne y aguardiente. Las obras, detenidas una vez más por la invasión francesa, se remataron en 1854 con la ejecución de la barbacana del final del Paseo de la Grúa, concebido entonces como muelle de remolque de veleros. En 1861 se construyó el faro del monte Somos y en 1865 se aprobó la construcción del primer puente de la villa sobre el Sella, un puente de madera que unía los dos tramos del camino real y arrinconaba la barca pasaje de la ría, propiedad del Gremio de Mareantes. El crecimiento del puerto facilitó el ensanche de la villa y se basó en un proyecto trazado por el ingeniero Miguel de la Puente en 1785, que fue revisado en 1855 por Darío de Regoyos Molenillo -padre del famoso pintor- que dirigió el trazado urbano. El ensanche, realizado íntegramente a base de rellenar la ría, dio como resultado una de las villas mejor trazadas del norte de España.

Actividad pesquera

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el puerto riosellano fue puerta de salida para la emigración comarcal a América. Entre 1862 y 1875 hizo la línea Ribadesella-Cuba el bergantín Habana, cuya silueta figura desde entonces en el escudo riosellano. Recientemente ha aparecido en Cuba una maqueta original del barco, que ha permitido realizar réplicas del entrañable velero. En 1898 se inauguró el puente de hierro sobre el Sella, una obra vanguardista de Eugenio Ribera, que en su época fue el puente metálico más largo del mundo. Fue dinamitado en la guerra civil, aunque ya estaba deteriorado por el tránsito de camiones pesados, que no existían cuando fue diseñado. El puente actual, de cemento, fue construido por un batallón de presos republicanos e inaugurado en 1940.

Puerto deportivo

Las últimas obras de ampliación portuaria se realizaron la II República y consistieron en la edificación de la lonja del pescado, el relleno del Campu Les Rolles y la escollera que encauza el río aguas arriba del puente. El estallido de la guerra civil impidió la construcción de un gran dique frente a la playa que habría creado un puerto exterior y habría cambiado profundamente el paisaje riosellano. En 2003 se inauguró en la margen izquierda un pequeño puerto deportivo.