Población y Economía

 La villa de Ribadesella, gracias a su puerto y a su situación geográfica, que le permite acceder al interior por el valle del Sella, tiene una gran tradición como centro comercial de toda una comarca. En la villa la actividad comercial no se concentra en una sola zona, sino que se reparte por igual prácticamente en toda la población.

Animado atardecer en el Paseo Princesa Letizia, uno de los ejes comerciales de la villa.


Hay dos calles centrales, la Gran Vía de Agustín Argüelles y la CalleComercio, donde la actividad comercial está muy consolidada, pues fueron el eje de la población a partir del ensanche de la villa y en esas dos calles se establecieron los negocios más modernos. Es en esta zona donde se encuentran algunos bancos, farmacias, cafeterías, tiendas de moda, puestos de periódicos y todo ese tipo de comercio que se relaciona con el centro urbano.

El casco histórico acoge un número importante de comercios y establecimientos hosteleros.

Además de estas dos calles, de trazado más reciente, tiene cada día más interés comercial el Casco Antiguo, con su Plaza Vieja –la de la iglesia- en el medio, que fue el centro de la villa hasta finales del siglo XIX. En esta larga calle, que va desde la Plaza de la Atalaya hasta el barrio de El Portiellu, vuelven a abrirse comercios y establecimientos hosteleros de gran interés, puesto que se enmarcan en un contexto histórico de gran sabor y personalidad. Es una zona característica de tabernas, mesones, y pequeñas tiendas de recuerdos y de comestibles, en las que ocupan un lugar preferente los productos asturianos. En esta vieja calle, además, se instala una parte del mercado semanal de los miércoles, siguiendo una tradición que se remonta a la fundación de la villa en el siglo XIII.

La tercera gran área comercial de la población es la zonadel Paseo Marítimodel Puerto, hoy dedicado a la Princesa de Asturias, Dª Leticia Ortiz, enraizada en este concejo. Es toda una fachada marítima que va desde el arranque del puente hasta la lonja del pescado, y que continúa como muelle pesquero hasta el comienzo del Paseo de la Grúa. Esta zona portuaria, antaño ocupada por carbonerías y almacenes navales, también está inmersa hoy en un proceso de revalorización gracias a encontrarse al lado del paseo marítimo, el lugar más atractivo para los visitantes de la villa. Es aquí donde se están abriendo algunos establecimientos de restauración y hostelería con vistas al mar, así como oficinas de contacto para la práctica del turismo activo y tiendas de regalo y artesanía. Es en este paseo precisamente donde se encuentra la Oficina Municipal de Turismo, abierta todo el año.

Una cuarta zona de interés comercial, ligada al desarrollo creciente del núcleo urbano de la playa, es el área de El Picu, donde ya se pueden encontrar farmacias, supermercados, quioscos de prensa, cafeterías y restaurantes.

Calle López y Muñiz. Los miércoles se llena con los puestos del mercado semanal.
 

En cuanto a la artesanía local, en los últimos años se ha llevado la palma la fabricación artesanal de piraguas a cargo de los hermanos Cuesta, que probablemente hacían las mejores piraguas de madera del mundo, aunque actualmente han diversificado la producción hacia embarcaciones de fibra sintética, más resistentes. La carpintería de ribera, antaño todo un arte, está prácticamente extinguida. La artesanía actual, ligada al turismo, se orienta hoy hacia la cerámica, con piezas decorativas como pequeños hórreos, vasijas, “tres en raya” o los simpáticos Guruxos, y también hacia las labores de aguja, entre las que destacan los bordados, especialmente vistosos, de los chalecos de Les Piragües, prenda característica de los seguidores del Descenso del Sella.

© Copyright de todos los textos por el autor: José Antonio Silva Sastre