Desde aquí se sigue por un camino hasta la casería El Forniellu, un antiguo poblamiento romano, y por términos de Torre y de Barréu, aunque sin entrar en ellos, se va bajando por un camino empedrado, que antiguamente fuera camino real, hacia el pueblo y la gran playa de Vega, que ya se ven desde lo alto. Hasta su destrucción por la riada de 1988, el paso del río se hacía por un puente de piedra construido a comienzos del siglo XIX, sustituido hoy por otro menos vistoso. Se sube a la aldea de Berbes por el antiguo camino real, entre praderías que se abren hacia el mar y ofrecen una magnífica panorámica, y se llega a esta localidad, en cuya casería de El Parapetu estuvieron acuarteladas durante casi año y medio las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia, pues era un lugar inmejorable para la vigilancia de los caminos y de la costa. De esta aldea se sale de nuevo a la carretera N-632 por un pasadizo espectacular, tallado en la roca, llamado La Caleyona, tras el que se deja atrás el lugar de Berbes y se llega al puente sobre el río Cerracín, límite del concejo de Ribadesella con el de Caravia, donde el Camino de la Costa abandona las tierras riosellanas.