Para demostrar que el golf ha dejado de ser un deporte de élite, en Ribadesella lleva ya diez años funcionando un magnífico campo, enclavado en un paraje de tanta belleza que por su sola contemplación merecería la pena acercarse hasta allí. Se trata del campo de la Rasa de Berbes, situado en la aldea de Berbes y más alto que las casas del pueblo, con sesenta hectáreas de terreno y con una panorámica que domina una gran extensión del mar Cantábrico y de la Sierra del Sueve. El campo tiene once hoyos, calles anchas y un par de 73. En la actualidad está regentado por un club privado, pero está abierto a toda clase de públicos por un módico precio. El club también dispone de cancha de prácticas y oferta cursillos de iniciación.
Los amantes del turismo activo y deportivo tienen en Ribadesella su paraíso particular, pues precisamente aquí ha nacido una de las especialidades de más aceptación en este país, como es el descenso del Sella en canoa, que se practica en una modalidad no competitiva y con las adecuadas medidas de seguridad. Todos los visitantes de esta comarca desean emular a los piragüistas que hicieron historia en este río, pero quien desciende por sus aguas sin afán competitivo está más cerca del espíritu pionero del fundador del descenso, el gran Dionisio de la Huerta, cuya intención era, nada más y nada menos, que la de disfrutar con calma de la belleza incomparable de las riberas frondosas del río Sella.
En Ribadesella hay varias empresas cualificadas profesionalmente para organizar descensos por el Sella, tanto individuales como de grupo, y la mayoría de ellas oferta también otras actividades demandadas por el público actual, como son la espeleología, que tan extraordinarios hallazgos ha aportado en este concejo, como el descubrimiento de las pinturas prehistóricas de la cueva de Tito Bustillo, el paintball, para cuya práctica se ha habilitado un campo en Santianes del Agua, el puenting, para los amantes de las emociones fuertes, el senderismo, mucho más tranquilo y para toda clase de gente, el quad, en motos todoterreno de cuatro ruedas, y los paseos a caballo, una forma de disfrutar de la naturaleza muy respetuosa con la paz del campo y el medio rural.
En cuanto a las actividades relacionadas con nuestros montes y valles, o incluso con los muy cercanos Picos de Europa, estas empresas ofrecen actividades lúdicas de barranquismo, escalada, trekking, montañismo o bicicleta de montaña, una especialidad que encaja extraordinariamente con la orografía bella y variada del concejo de Ribadesella. La vecindad del mar, naturalmente, facilita también la oferta de actividades de buceo y submarinismo, piragua de mar, una original variante de la canoa de río, y la navegación avela, todo ello dentro de las exigencias de la ley, rodeado de las medidas de seguridad pertinentes y dirigido por monitores titulados.
También es posible en Ribadesella practicar la pesca deportiva, bien de forma tradicional, en la ría o en la costa, o bien de forma más emocionante, a bordo de barcos con base en este puerto que se dedican a llevar a los aficionados mar adentro para practicar la pesca de altura.
También se pueden practicar otros deportes en una breve estancia en Ribadesella, como son el tenis, introducido en la villa a comienzos del siglo XX por la Marquesa de Argüelles para su práctica por la burguesía veraneante, o los bolos, el deporte autóctono y popular por excelencia. Ambas especialidades son ofertadas públicamente hoy por el polideportivo municipal. Los bolos se practican en Ribadesella, igual que en el centro de la región, en su modalidad de cuatreada, pues la otra variante presente en la comarcal oriental es el birle o bolo palma, influenciado ya por la vecindad con Cantabria. Los bolos tradicionales y las boleras estuvieron muy cerca de su desaparición en el concejo, aunque gradualmente están volviendo a ser del agrado de las nuevas generaciones, lo cual permite suponer su supervivencia.