El Descenso Internacional del Sella, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, reúne todos los años a decenas de miles de personas que atraídas por el ambiente festivo que se genera alrededor de la competición deportiva, acuden a la cita festiva más importante del verano asturiano.
Esta fiesta reúne varios aspectos: el deportivo, folclórico, mediático y festivo. Los chalecos, monteras piconas y collares de piragüas son objetos de culto al igual que la música en la calle, las tiendas de campaña, y la fiesta hasta el amanecer son también signos inequívocos de “les piragües”.
La competición deportiva organizada por la Real Federación Española de Piragüismo y por el Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella, supone la celebración de pruebas en distintas modalidades y categorías. La prueba más destacada, que es retransmitida a todo el mundo a través de Televisión Española, se celebra el primer sábado de agosto a las 12,00 horas. Tras la lectura del pregón por un famoso personaje público, los palistas toman la salida en Arriondas llegando a la meta tras 20 kilómetros en el puente de Ribadesella.
Los vencedores son condecorados en el Podium de Vencedores del Sella por las autoridades presentes entre los que suelen encontrarse ministros, autoridades de la Comunidad Autónoma, y responsables municipales.
El hermanamiento del río Sella, el izado de banderas y el tren sellero.
Con motivo de la celebración del Descenso Internacional del Sella todos los años tiene lugar el hermanamiento de las aguas del Sella con las de otro río nacional o internacional, teniendo lugar el vertido de las aguas en el cauce del Sella antes de la competición con presencia de las autoridades del municipio donde se encuentre ubicado el río hermanado.
Igualmente se realiza el jueves anterior a la celebración de la competición, el tradicional izado de banderas autonómicas en el Prau San Juan de Ribadesella, donde también se cuenta con la actuación de grupos folclóricos.
La línea de FEVE que existe paralela al cauce del río Sella permite que todos los años el “tren sellero” acompañe a los palistas participantes a lo largo del recorrido de la prueba, realizando paradas en las que los selleros animan a los deportista a pie de río. Unas semanas antes de la competición se ponen a la venta los pases para el tren y para la tradicional comida que se celebra una vez finalizada la prueba en los Campos de Ova.